Video sobre la importancia de la conservación del río Daule
https://www.youtube.com/watch?v=E-m4F2fnWSY
Ideas sueltas sobre temas ambientales, especialmente relacionados a la biodiversidad del Ecuador
miércoles, 7 de mayo de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
Las carreteras ecológicas en Ecuador
Si fuera por la cantidad de letreros con mensajes
alusivos al ambiente, el Ecuador debe tener las carreteras más ecológicas del
mundo. Coja su corra o un bus y circule
por las carreteras del país y va a encontrar una diversidad de letreros. De
muchos tamaños y de muchos tipos. Desde infografías, letreros de solo texto o
incluso letreros con fotos. Los letreros hablan de los bosques, del agua, de la
fauna. En algunas carreteras, la cantidad de letreros es impresionante. Cada 5
kilómetros hay un letrero.
Y yo me pregunto, ¿cuál será el verdadero efecto de
dichos letreros? ¿Será que los que recorremos estas vías nos volvemos más
conscientes y cambiamos nuestros hábitos? ¿Será que alguien cuida más el agua o
que alguien deja de talar un árbol? La verdad lo dudo. Porque el que tala el
árbol lo hace o para enriquecerse o para suplir una necesidad básica. Y no lo
va a dejar de hacer porque en una carretera hay un letrero que dice que el
bosque nos da aire puro. La cosa es profunda y compleja. La tala de un árbol es
una cadena de sucesos y de actores. Se corta el árbol porque alguien pidió un
mueble que se hace de madera o porque una compañía que construye viviendas para
personas que necesitan una solución habitacional va a usar dicha madera para
apuntalar la casa. O quizás se tala porque se necesita ese espacio para sembrar
el maíz que luego servirá para hacer el balanceado para el pollo que alguien se
va a servir en su mesa. Y sobre esa cada, el letrero tiene muy poco efecto.
Por otro lado, me cuestiono seriamente que tanto tomaron
en cuenta los constructores de la carretera conceptos ecológicos para diseñarla
y construirla. ¿Estudiaron su trazado para evitar que pase por lugares ecológicamente
sensibles? ¿Se realizó el estudio de impacto ambiental sin hacer copy paste de
otros lados? ¿Se tomaron en serio las recomendaciones del plan de manejo? ¿Se
invierte algo proporcional al costo de la carretera en acciones para evitar,
minimizar o compensar los daños ambientales? ¿Se usaron técnicas modernas con
bajo impacto? ¿Se midió el posible impacto de la carretera no solo como un
espacio físico sino su funcionalidad que permite mayor acceso a ecosistemas
naturales? ¿Se evitó la fragmentación de hábitats y se construyeron puentes o
túneles de conexión para la vida silvestre? ¿Se evitó afectar fuentes de agua?
Pregunto nomás.
Porque me da la impresión de que nada de eso ocurre en
las carreteras ecuatorianas. Muchas veces solo se toma en cuenta las
necesidades sociales o económicas pero no los temas ambientales. Solo por
formalidad. Incluso a veces, existen ciertas obras cuyo mayor beneficio es que
la gente involucrada en su construcción lucre de su construcción. A veces
existen alternativas más inteligentes como ampliar vías existentes y no abrir
nuevos frentes. O planificar y ordenar el desarrollo de los sitos.
Me deja una sensación agridulce recorrer los caminos, ver
tanto letrero ecológico y palpar el impacto ambiental que las vías tienen sobre
los ecosistemas y la biodiversidad.
martes, 21 de enero de 2014
Video sobre la importancia del río Ayampe
El río Ayampe es uno de los pocos ríos permanentes en la costa Pacífica Ecuatoriana de Santa Elena y el Sur de Manabí. Abastece de agua potable a 20.000 habitantes del cantón Puerto López y sus más de 100.000 turistas al año. Además, es el espacio de vida de más de 10 comunidades rurales. Aqui un pequeño video sobre la importancia del río.....
http://www.youtube.com/watch?v=qejmanwcfEg
http://www.youtube.com/watch?v=qejmanwcfEg
Propuesta sobre biodiversidad de Guayaquil
Aunque
suene un poco obvio creo que es importante recordar a los candidatos a alcaldes
y concejales que Guayaquil no es solo una ciudad sino un cantón. Por supuesto
el área urbana debe ser un área importante de desarrollo de sus acciones, pues
en ella habitan cerca de tres millones de personas. Pero no debe dejarse de
lado el desarrollo e implementación de políticas públicas en el área rural.
Guayaquil
es un cantón privilegiado por su naturaleza pues posee varios ecosistemas,
principalmente manglares y diferentes tipos de bosques secos. Dichos
ecosistemas constituyen un importante patrimonio natural que debe ser
conservado por los beneficios que presta al ser humano. Pero también por
constituir un espacio importante para la diversidad biológica del Ecuador.
Yo sé
que las zonas rurales, y peor aún los espacios naturales, no dan votos pero
entiendo que la responsabilidad de la autoridades locales incluye la
conservación del patrimonio natural. Entonces, en ese sentido me atrevo a
preguntarles a los candidatos y candidatas que piensan hacer sobre los
siguientes temas:
- Áreas de Conservación
- Restauración Ecológica
- Agua
- Ordenamiento Territorial con enfoque ambientalGuayaquil tiene área protegidas, bosques protectores, áreas en Socio Bosque, concesiones de manglar, humedales de importancia internacional y potencialmente áreas de conservación provincial. Si bien estas áreas son manejadas por el gobierno central y provincial ¿wué puede hacer el municipio para contribuir a su conservación? Adicionalmente, ¿qué propuestas existen para crear nuevas áreas de conservación (quizás municipales) para proteger aquellos ecosistemas que merecen ser protegidos y que actualmente no lo están? Es indispensable que Guayaquil tenga una política sobre este tema. En este caso no se trata solamente de tener áreas verdes o espacios públicos urbanos, sino de áreas para conservar la biodiversidad.En lo referente a la restauración, creo que debemos conocer cómo vamos a recuperar los ecosistemas degradados. ¿Cuántas hectáreas van a sembrar, dónde, con qué especies y con qué métodos? Se trata de pensar más allá de arborizaciones o reforestaciones puntuales. Se trata enfocar el tema desde el punto de vista de restauración de ecosistemas.En lo que respecta al agua, existen dos aspectos fundamentales. Por un lado, Guayaquil no puede concebirse sin el río Guayas y el estero Salado. En ese sentido es fundamental mantener y recuperar dichos espacios. Por otro lado, el agua que Guayaquil consume se ve afectada por los lugares que transita antes de llegar a la ciudad. Entonces es necesario que se establezcan modos de cooperación con otros cantones y provincias para mantener el flujo y la calidad de agua del río Daule.Muchos de estos temas se resuelven con un ordenamiento territorial con un verdadero enfoque ambiental. Guayaquil crecerá, pero dicho crecimiento debe ser ordenado. Urbanizaciones, vías y carreteras deben ser planificadas considerando el impacto ambiental que generan. ¿Serán capaces las autoridades de promover la infraestructura urbana tomando en cuenta las sensibilidades ambientales? No se trata solamente de causar el menor daño posible sino incluso de evitar infraestructura en sitos sensibles. No se trata de preservar todo, pero sí de establecer un ordenamiento que de manera técnica y participativa diga cuáles sitios vamos a tocar y cuáles no.Como un tema complementario a estos cuatro temas prácticos, basados en territorio, también considero importante implementar procesos de sensibilización ambiental y rescate cultural. Existe una cierta tendencia de las personas en áreas urbanas a perder la relación con el entorno natural. Por eso es indispensable desarrollar espacios y oportunidades para que la gente se vincule de manera permanente con la naturaleza.
Guayaquil tiene una deuda histórica con los manglares y el bosque seco pues ha crecido en desmedro de dichos ecosistemas. Es imperativo tener una propuesta de crecimiento de la ciudad que respete el entorno natural y proteja nuestro importante patrimonio natural. Pero la propuesta debe incluir acciones concretas y presupuestos específicos. Porque el papel y los discursos aguantan todo.
martes, 13 de diciembre de 2011
Videos
Unas imagenes de Cerro Colorado, un bosque victima de los incendios forestales
http://www.youtube.com/watch?v=2_h6cExCv_4&feature=g-upl
http://www.youtube.com/watch?v=2_h6cExCv_4&feature=g-upl
domingo, 19 de junio de 2011
Yasuni
Señor presidente, déjese de pendejadas y explote nomas el Yasuní. No nos haga más los bobos. Deje de jugar con los plazos y los milloncitos. No nos van a pagar lo que usted pide. Puede que sea una idea innovadora, pero pregunte a los innovadores cuantas ideas buenas no funcionaron. No basta con que sea una buena idea.
Deje su chantaje al mundo exterior. Parece un niño chiquito. “Si no me compras un regalo, no me tomo la sopa”. Eso es ecologismo infantil
Explote nomás el Yasuní. Pero eso sí, cumpla con todas las normas de la Constitución, la ley y los tratados internacionales de los cuales el Ecuador es signatario. Permítame recordarle que con bombos y platillos se aprobó en el Ecuador una Constitución que reconoce derechos a la naturaleza. Derechos que según sus ministros justifican actos como dinamitar maquinaria que está destruyendo los bosques y afectando a la gente. Entonces, bajo esa misma lógica, cualquiera que dinamite un pozo petrolero y que lo haga en bien del ambiente y de la gente, no será culpable de nada sino un paladín de la justicia ambiental.
Yo se que la ley forestal, vigente desde 1981, puede estar bastante desfasada. Yo se que a estas alturas puede parecer un mamotreto. Pero es la ley y según entiendo hay que cumplirla. Dicha ley establece que en parques nacionales y el Yasuní hasta donde yo se es Parque Nacional, no se pueden realizar actividades productivas. Entonces?
Bajo que concepto se incumple una ley tan clara? Supongo que el pragmatismo impone que se deben utilizar los recursos de petróleo para generar los ingresos que permitan al gobierno desarrollar sus programas. La lógica es simple y brillante, pero como buen economista usted sabe que dicha lógica no ha incorporado los valores que corresponden a la naturaleza y a los servicios actuales y potenciales que nos prestan. Muchos sostenemos que la riqueza no es el petróleo sino la biodiversidad.
Pero explotar la biodiversidad es mucho más difícil que explotar el petróleo. Requiere inteligencia y honestidad. Dos cosas que usted promueve a destajo: mentes lúcidas y manos limpias.
Yo voté no a la constitución porque no estoy de acuerdo en muchas cosas. Pero soy un hombre democrático que acepto mis derrotas. Entonces, asumo que la Constitución está vigente y que tengo que cumplirla. Lo de los derechos de la naturaleza me parece algo lírico pero casi imposible de aplicar en la práctica porque poniéndose la mano en el corazón, no sería posible desarrollar casi ninguna actividad humana para poder permitir que sus derechos no sean vulnerados. En la práctica es así. Pero existen dichos derechos, están consagrados en nuestra carta magna. Así que toca cumplirlos. Más aún su gobierno que con tanta devoción redactó e hizo aprobar la Constitución
Una explotación del Yasuní es anticonstitucional. Más allá incluso de las excepciones previstas. Porque la naturaleza, que explota en ese lugar, tiene derechos que no se pueden vulnerar. Incluso el mecanismo previsto de declarar el interés nacional y luego la consulta no basta. Porque derecho es derecho y la naturaleza tiene los suyos.
Yo se que lo que digo puede sonar infantil. Pero lo infantil no soy yo sino la Constitución. Violarla en nombre del pragmatismo no se si sea lo correcto en una democracia. Ese es el acuerdo al que llegamos los ecuatorianos.
Viva y asuma su contradicción. Algunos ya sabemos que el plan B está avanzando, que ya están obteniendo licencia ambiental para la exploración. Deje de vernos la cara y explótelo nomas. Si la Constitución y su conciencia se lo permiten.
Deje su chantaje al mundo exterior. Parece un niño chiquito. “Si no me compras un regalo, no me tomo la sopa”. Eso es ecologismo infantil
Explote nomás el Yasuní. Pero eso sí, cumpla con todas las normas de la Constitución, la ley y los tratados internacionales de los cuales el Ecuador es signatario. Permítame recordarle que con bombos y platillos se aprobó en el Ecuador una Constitución que reconoce derechos a la naturaleza. Derechos que según sus ministros justifican actos como dinamitar maquinaria que está destruyendo los bosques y afectando a la gente. Entonces, bajo esa misma lógica, cualquiera que dinamite un pozo petrolero y que lo haga en bien del ambiente y de la gente, no será culpable de nada sino un paladín de la justicia ambiental.
Yo se que la ley forestal, vigente desde 1981, puede estar bastante desfasada. Yo se que a estas alturas puede parecer un mamotreto. Pero es la ley y según entiendo hay que cumplirla. Dicha ley establece que en parques nacionales y el Yasuní hasta donde yo se es Parque Nacional, no se pueden realizar actividades productivas. Entonces?
Bajo que concepto se incumple una ley tan clara? Supongo que el pragmatismo impone que se deben utilizar los recursos de petróleo para generar los ingresos que permitan al gobierno desarrollar sus programas. La lógica es simple y brillante, pero como buen economista usted sabe que dicha lógica no ha incorporado los valores que corresponden a la naturaleza y a los servicios actuales y potenciales que nos prestan. Muchos sostenemos que la riqueza no es el petróleo sino la biodiversidad.
Pero explotar la biodiversidad es mucho más difícil que explotar el petróleo. Requiere inteligencia y honestidad. Dos cosas que usted promueve a destajo: mentes lúcidas y manos limpias.
Yo voté no a la constitución porque no estoy de acuerdo en muchas cosas. Pero soy un hombre democrático que acepto mis derrotas. Entonces, asumo que la Constitución está vigente y que tengo que cumplirla. Lo de los derechos de la naturaleza me parece algo lírico pero casi imposible de aplicar en la práctica porque poniéndose la mano en el corazón, no sería posible desarrollar casi ninguna actividad humana para poder permitir que sus derechos no sean vulnerados. En la práctica es así. Pero existen dichos derechos, están consagrados en nuestra carta magna. Así que toca cumplirlos. Más aún su gobierno que con tanta devoción redactó e hizo aprobar la Constitución
Una explotación del Yasuní es anticonstitucional. Más allá incluso de las excepciones previstas. Porque la naturaleza, que explota en ese lugar, tiene derechos que no se pueden vulnerar. Incluso el mecanismo previsto de declarar el interés nacional y luego la consulta no basta. Porque derecho es derecho y la naturaleza tiene los suyos.
Yo se que lo que digo puede sonar infantil. Pero lo infantil no soy yo sino la Constitución. Violarla en nombre del pragmatismo no se si sea lo correcto en una democracia. Ese es el acuerdo al que llegamos los ecuatorianos.
Viva y asuma su contradicción. Algunos ya sabemos que el plan B está avanzando, que ya están obteniendo licencia ambiental para la exploración. Deje de vernos la cara y explótelo nomas. Si la Constitución y su conciencia se lo permiten.
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Areas Protegidas,
Ecuador,
ITT,
Yasuni
sábado, 4 de junio de 2011
Minismo Infantil
En principio podría estar de acuerdo. Que jodan a esos hijos de puta que talan los bosques y que contaminan los ríos. Abajo la minería ilegal.
Pero como siempre, no todo es tan sencillo. Cuando uno lo mira de lejos puede parece así de fácil, pero a medida que uno se va acercando se hacen evidentes los matices.
¿Qué matices puede haber? La minera es una actividad dañina para el ambiente. Cualquier minería lo es. Basta con conocer cualquier mina para darse cuenta. Y no me refiero solo al ambiente compuestos por las plantitas y arbolitos, sino al ambiente humano. En “minismo infantil” pensar que luego de haber hecho minería a cielo abierto se puede restaurar algo y respetar los derechos de la naturaleza consagrados en la constitución. No se puede restaurar algo donde la misma base de la vida, el suelo, ha sido complemente eliminado. Por no hablar del agua que debe ser devuelta en iguales condiciones a las que fueron extraídas.
Lo único que me parecería ecológico de una minería es que con la plata que genere que conserve y de verdad una superficie igual o mayor a la destruida. Pero no en el mismo sitio. No se si entendieron. NO SE PUEDE. Pero reconozcamos con técnica y sinceridad que el sitio mismo de la mina quedará destruido. Creo que para poder seguir conversando tenemos que tener eso claro.
Los matices vienen por el lado de que el estado ecuatoriano y por ende nosotros podría beneficiarse de los recursos generados por la minería. Las cifras que mencionan los expertos son altas. Sería excelente contar con esos recursos para construir escuelas, capacitar maestros, mejorar el sistema de salud, continuar el trabajo con los discapacitados, construir mejores caminos, invertir en la conservación del patrimonio natural y cultural, mejorar los recursos para que exista una justicia más ágil. Tanta cosa buena se puede hacer con esa plata. A nivel del gobierno central y a nivel de gobiernos locales.
También supongo que la actividad generará empleo. Y eso es bueno. Que la gente pueda comprar comida, que pueda educar a sus hijos, cubrir sus necesidades de salud. Y por que no, darse gustos como viajar, comprarse un blackberry o un buen carro.
Los matices vienen por el lado de que en este juego no solo participan grandes inversores, que generalmente son unos hijos de puta, sino también gente con necesidades insatisfechas. Campesinos que prefieren una vida sacrificada en la mina que robar o pedir caridad.
Esta claro el dilema. Los bosques no da de comer, las minas si. Se puede discutir. Porque bien empleados, los bosques podrían generar ingresos que a lo mejor no son tan abrumadoramente gigantescos como los de la minería si son a largo plazo y en teoría sustentables. Estamos sentados en la mina de oro dice Rafael Correa. Yo pienso que estamos sentados en la mina de los bosques tropicales.
Entonces, volviendo al principio. Podría estar de acuerdo en que fue una buena idea dinamitar unas maquinas que estaban causando un claro perjuicio. Que en principio estaban violando la ley y la constitución mas verde de todas. Me imagino las piezas de metal reventándose y me deleito pensando que ya no se va a destruir más biodiversidad.
Pero la verdad, no creo que sea la manera más adecuada de enfrentar el problema. El precedente es nefasto. De cualquier manera, buena o mala, necesitamos una justicia que parta de un debido proceso. Lo otro es muy peligroso.
Un periodista afin al gobierno critica que los ecologistas no apoyen una medida como esta. Da a entender como que nuestro silencio es cómplice. Y yo le digo, que los que trabajamos seriamente por las causas ambientales hemos denunciado en diferentes espacios y publicaciones lo que pasa en Esmeraldas. Como la provincia verde ha pasado a ser café. Efectivamente no hemos logrado detener la tala. Quizás no hemos dado con la estrategia adecuada, pero nadie como nosotros, los serios, hemos puesto en la mesa de discusión el tema.
No nos escondemos. Pero no nos busquen para avalar una acción contraria a la ley y a la constitución. Asuman como gobierno las consecuencias de lo que están haciendo. Si la gente empieza a tomar medidas de justicia por mano propia para evitar la corrupción de la misma, no vayan a condenarlos con su descarado doble discurso.
No se llamen a engaño. Yo los apoyo y aplaudo si vamos a luchar contra la minería ilegal. Yo les firmo lo que sea para limitar la minería legal a su mínima expresión. Pero los invito a hacer las cosas de otra manera. Firmeza no quiere decir interpretar las letras chiquitas de la ley. Firmeza es actuar derecho en derecho.
Partamos del concepto del “minismo infantil”. Ustedes que son ambientalistas lo saben. No se hagan. No hay minería que no dañe. La mitigación es casi imposible. La compensación no es la panacea, pero por lo menos es más pragmático. Y por cierto, defendamos nuestras áreas protegidas de la minería. A ultranza. Por esos derechos de la naturaleza que pusimos en esa constitución y solo se invoca a veces.
Pero como siempre, no todo es tan sencillo. Cuando uno lo mira de lejos puede parece así de fácil, pero a medida que uno se va acercando se hacen evidentes los matices.
¿Qué matices puede haber? La minera es una actividad dañina para el ambiente. Cualquier minería lo es. Basta con conocer cualquier mina para darse cuenta. Y no me refiero solo al ambiente compuestos por las plantitas y arbolitos, sino al ambiente humano. En “minismo infantil” pensar que luego de haber hecho minería a cielo abierto se puede restaurar algo y respetar los derechos de la naturaleza consagrados en la constitución. No se puede restaurar algo donde la misma base de la vida, el suelo, ha sido complemente eliminado. Por no hablar del agua que debe ser devuelta en iguales condiciones a las que fueron extraídas.
Lo único que me parecería ecológico de una minería es que con la plata que genere que conserve y de verdad una superficie igual o mayor a la destruida. Pero no en el mismo sitio. No se si entendieron. NO SE PUEDE. Pero reconozcamos con técnica y sinceridad que el sitio mismo de la mina quedará destruido. Creo que para poder seguir conversando tenemos que tener eso claro.
Los matices vienen por el lado de que el estado ecuatoriano y por ende nosotros podría beneficiarse de los recursos generados por la minería. Las cifras que mencionan los expertos son altas. Sería excelente contar con esos recursos para construir escuelas, capacitar maestros, mejorar el sistema de salud, continuar el trabajo con los discapacitados, construir mejores caminos, invertir en la conservación del patrimonio natural y cultural, mejorar los recursos para que exista una justicia más ágil. Tanta cosa buena se puede hacer con esa plata. A nivel del gobierno central y a nivel de gobiernos locales.
También supongo que la actividad generará empleo. Y eso es bueno. Que la gente pueda comprar comida, que pueda educar a sus hijos, cubrir sus necesidades de salud. Y por que no, darse gustos como viajar, comprarse un blackberry o un buen carro.
Los matices vienen por el lado de que en este juego no solo participan grandes inversores, que generalmente son unos hijos de puta, sino también gente con necesidades insatisfechas. Campesinos que prefieren una vida sacrificada en la mina que robar o pedir caridad.
Esta claro el dilema. Los bosques no da de comer, las minas si. Se puede discutir. Porque bien empleados, los bosques podrían generar ingresos que a lo mejor no son tan abrumadoramente gigantescos como los de la minería si son a largo plazo y en teoría sustentables. Estamos sentados en la mina de oro dice Rafael Correa. Yo pienso que estamos sentados en la mina de los bosques tropicales.
Entonces, volviendo al principio. Podría estar de acuerdo en que fue una buena idea dinamitar unas maquinas que estaban causando un claro perjuicio. Que en principio estaban violando la ley y la constitución mas verde de todas. Me imagino las piezas de metal reventándose y me deleito pensando que ya no se va a destruir más biodiversidad.
Pero la verdad, no creo que sea la manera más adecuada de enfrentar el problema. El precedente es nefasto. De cualquier manera, buena o mala, necesitamos una justicia que parta de un debido proceso. Lo otro es muy peligroso.
Un periodista afin al gobierno critica que los ecologistas no apoyen una medida como esta. Da a entender como que nuestro silencio es cómplice. Y yo le digo, que los que trabajamos seriamente por las causas ambientales hemos denunciado en diferentes espacios y publicaciones lo que pasa en Esmeraldas. Como la provincia verde ha pasado a ser café. Efectivamente no hemos logrado detener la tala. Quizás no hemos dado con la estrategia adecuada, pero nadie como nosotros, los serios, hemos puesto en la mesa de discusión el tema.
No nos escondemos. Pero no nos busquen para avalar una acción contraria a la ley y a la constitución. Asuman como gobierno las consecuencias de lo que están haciendo. Si la gente empieza a tomar medidas de justicia por mano propia para evitar la corrupción de la misma, no vayan a condenarlos con su descarado doble discurso.
No se llamen a engaño. Yo los apoyo y aplaudo si vamos a luchar contra la minería ilegal. Yo les firmo lo que sea para limitar la minería legal a su mínima expresión. Pero los invito a hacer las cosas de otra manera. Firmeza no quiere decir interpretar las letras chiquitas de la ley. Firmeza es actuar derecho en derecho.
Partamos del concepto del “minismo infantil”. Ustedes que son ambientalistas lo saben. No se hagan. No hay minería que no dañe. La mitigación es casi imposible. La compensación no es la panacea, pero por lo menos es más pragmático. Y por cierto, defendamos nuestras áreas protegidas de la minería. A ultranza. Por esos derechos de la naturaleza que pusimos en esa constitución y solo se invoca a veces.
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